
Poemas de Juan Carlos Flores
A más de tres décadas del florecimiento de maneras renovadoras de expresión artística en Cuba y de haber vivido el trauma del incesante proceso migratorio de amigos y amigas, varios de los protagonistas de aquel parteaguas en nuestra cultura han empezado a partir, ahora sí de forma definitiva. Santiago Feliú, Alberto Rodríguez Tosca, Frank Abel Dopico, Heriberto Hernández, Raúl Ciro y Juan Carlos Flores (entre otros) nos dejan claro que, al margen de que nos aferremos a la utopía de querer tener a todos los amores reunidos a nuestro alrededor, a fin de cuentas no queda otro remedio que percatarnos de cómo ha crecido la ausencia.
Protagonista de memorables recitales concebidos entre el performance y el happening lingüístico, el Poeta rebelde e iconoclasta de Alamar, creador consciente de que nunca sería ni tan siquiera considerado para ser Premio Nacional de Literatura a pesar de merecerlo de sobra, Juan Carlos Flores escribió versos como este:
“la cigarra canta y cantar es el único sentido de su canto…, yo, no soy una cigarra. Ni siquiera tengo voz”.
Visto por algunos como una de las personas que más ha creído en la poesía, Juan Carlos Flores nos dejó libros como Los pájaros escritos (1994), Distintos modos de cavar un túnel (2003), Un hombre de la clase muerta (1986-2006) (2008) y El contragolpe (y otros poemas horizontales) (2009).
En Miradas Desde Adentro publicamos algunos poemas de quien fuera fundador del colectivo de arte multidisciplinar denominado OMNI Zona Franca, para así evocar al poeta que ¿se suicidó o lo mató su enfermedad?, cosa que yo no sabría definir.
Franja
Extraño sitio y extrañas las palabras que lo nombran.
Soy un hombre obstinado, la idea era viajar para disminuir el
mal que padezco, gran mal o pequeño mal y sus daños
colaterales, sé que he de vivir mi vida entera soportando el
mal que padezco, y sus daños colaterales, sé que la causa
verdadera de mi muerte será el mal que padezco, gran mal o
pequeño mal y sus daños colaterales, no la presentación
pública del mal que padezco, grandes o pequeñas
representaciones, ni lo que daño colateralmente. Llevo diente
de ajo y otros atributos todo el tiempo, en el bolsillo trasero
del pantalón, pero esta táctica familiar tiene sus fallas. Necesito
pisar mierda, si fuera posible pisar mierda de vaca. Solo
encuentro terrones, la fauna está contraída.
Extraño sitio y extrañas las palabras que lo nombran.
Cuento de caza
Huye porque te muerde los pies. Hay un cocodrilo en el río
del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un
cocodrilo en el río del pue/
Todos dicen que hay un cocodrilo en el río del pueblo. Arman
una partida de cazadores, formada por los más osados y
después de una larga y minuciosa pesquisa dan caza al
cocodrilo. Un cocodrilo del tamaño real pero de goma y pintado
de azul. Qué decepción. De manera que la noticia era una
broma echada a correr por un bromista anónimo, el mismo
que colocó el cocodrilo de goma, el cocodrilo pintado de azul
en el lecho del río. Todos, sin embargo continúan diciendo
que hay un cocodrilo en el río del pueblo.
Huye porque te muerde los pies. . Hay un cocodrilo en el río
del pueblo. Hay un cocodrilo en el río del pueblo. Hay un
cocodrilo en el río del pue/
Principado
Los idiotas me miran.
Sus miradas son paredes donde
rebota mi memoria, que es la esfera.
Aunque trillos existan hacia lo oscuro
numinoso de allá dentro ya no somos
los caminantes de esos trillos.
Costa norte/costa sur.
Las mismas aguas regresan a las
mismas playas de arenas movedizas,
extensión sobre la cual hay huella y
objetos. Todo lo que he buscado
escapa hacia lo rojo, sin embargo.
A los idiotas miro
Esta mirada es la pared donde
rebotan sus memorias, que son
esferas. Aunque trillos existan hacia
lo oscuro numinoso de allá dentro
ya no somos los caminantes de esos
trillos.
Casa tomada, dices.
Lo que soy y los que soy, todos dentro de una casa sostenida
por el horcón más débil.
Lugar de veraneo
El lugar donde perforadores bombas lanzaron
petróleo no había pero quedó el lugar denominado “el charco de las bombas”
alberca para los niños y los jóvenes
narcisos que gustan de la musculatura
de los ejercicios al aire libre y los juegos natatorios
un agujero pardo-gris
entre los campos de cultivos
o el lugar donde perforadores bombas lanzaron
petróleo no había pero quedó el lugar denominado “el charco de las bombas”
alberca para los niños y los jóvenes
narcisos que gustan de la musculatura
de los ejercicios al aire libre y los juegos natatorios
un agujero pardo-gris
entre los campos de cultivos
sobre esa agua entrampada
flotan las vísceras de reses.