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Poemas de César Franco

Poemas de César Franco

Ganador del premio Got Talent, el joven poeta César Brandon es natural de Guinea Ecuatorial, aunque hoy sea residente en la localidad española de Ciudad Real.

El nombre de César Franco se ha vuelto muy popular en Internet en los últimos tiempos. Ello se debe a que este joven poeta, nacido en Guinea Ecuatorial pero residente en España, resultó el triunfador de la tercera edición del talent show de Telecinco. Gracias a semejante apoyo mediático, Textos suyos han circulado profusamente por disímiles sitios digitales. En aras de que los lectores deMiradas Desde Adentro estén informados en relación con lo que sucede en el actual panorama artístico literario no solo cubano sino universal, reproducimos aquí tres textos de este escritor.

Tres poemas de César Franco

El 0 y el 1

Uno no quería contar con nadie, y Uno no entendía por qué era impar si antes de él había alguien.

Uno no quería contar con nadie, y Uno sentía que después de él estaba el infinito.

Y a Uno lo sempiterno le daba miedo, así que Uno, muerto de pavor, se fijó en Cero.

Y cuando Uno vio a Cero, pensó que cero era el número más bonito que había visto y que, aun viniendo antes que él, era entero.

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p style=»font-weight: 400;»>Uno pensó que en Cero había encontrado el amor verdadero, que en Cero había encontrado a su par,
así que decidió ser sincero con Cero y decirle que aunque era un cero a la izquierda, sería el cero que le daría valor y sentido a su vida.

Eso de ser el primero ya no le iba, asi que debió hacer una gran bienvenida.

Juntos eran pura alegría y se completaban. Uno tenía cero tolerancia al alcohol, pero con Cero se podía tomar una cerveza cero por su aniversario, aunque para eso tuviesen que inventarse una fecha cero en el calendario.

Cero era algo cerrado y le costaba representar textos pero, junto a Uno, hacían el perfecto código binario.

Eran los dígitos del barrio y procesaban el amor a diario, pero uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, así que Uno perdió a Cero.

Y para cuando Uno se dio cuenta, Cero ya contaba de la mano con Menos Uno, que a pesar de ser algo negativo le trataba como una reina.

A Cero le gustaba que Menos Uno fuera original, tener un hueco en Menos Uno, un guion con el que podían jugar.

Cero le gustaba que Menos Uno no fuese uno más, que Menos Uno no fuese ordinal.

Que fuese justamente competitivo y que cuando jugasen al UNO, Menos Uno no le dejase ganar.

Cero sentía que a diferencia de Uno, Menos Uno sí le trataba como un número de verdad.

Y Menos Uno no ponía peros, ni pretendía darle valor a cero poniendo comas entre ellos.

Menos Uno no tenía complejos, y cuando hacían el amor, a menos uno le encantaba estar bajo cero.

Y Uno, una vez más se volvió a quedar solo, separado como una unidad.

Sin Cero, su vida se consumía como una vela. Sin Cero, el tiempo en él hacía mella…

Y Uno empezó a contar pero sin Cero, se olvidó de los besos de Cero, del sexo con Cero, de los celos de Cero…

Y uno empezó a contar, pero sin Cero.

Uno se olvidó de Cero y le dijo adiós. Uno se olvidó de Cero y tal vez hasta del amor, y empezó a contar hasta lo que más miedo le daba: hasta el infinito.

… O tal vez solo hasta dos.

La Tierra y la Luna

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p style=»font-weight: 400;»>Se acercaba el día de su decimoctavo cumpleaños,
y la Tierra se encontraba acostada boca hacia algún lugar del espacio porque desde que vio a la Luna no dejó de provocarse efectos mariposa en el estómago.

A ver si así podía poner un poco de práctica la teoría del caos… Y conocerla.

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p style=»font-weight: 400;»>Pero la Luna era ordenada, meticulosa y apasionada de las cifras,
al principio no se fiaba de alguien de había tardado solo cinco billones de años en pedirle salir a una chica, que tal vez su interés era superficial y solo le interesaba las vistas, porque se comentaba que con ella los polvos… estelares, se veían de maravilla.

Pero el día de la cita la Luna se esmeró buscando en el armario una fase, preguntándose si no era muy atrevido vestirse ese escotado cuarto menguante, si maquillarse o dejarse ver los cráteres, si darle una oportunidad a una chica después de haber saltado para la humanidad y dado pasitos en falso para los hombres.

Y mientras la Tierra no paraba de preguntarse qué iba a contarle.

Tal vez lo de que después de los dinosaurios de mayor quería ser controlador aéreo de estrellas fugaces, que en la Tierra todos eramos ciudadanos de un lugar llamado Primer Mundo porque el segundo nos sabía a poco y el tercero estaba en vías de desarrollo.

Que en la tierra éramos unos extremistas religiosos un poco absurdos, y nos llenábamos la boca de orgullo gritando: «Mi Dios besa mejor que el tuyo».

Que en la Tierra no importa el color de la piel, que nadie te detiene para que justifiques tu existencia con un trozo de papel, que es más fácil ser mujer, que dos sí se pelean aunque uno no quiera y al revés, que uno no tiene suficiente con dos y busca a tres para inventarse que son felices los cuatro hasta que se multiplica el problema y cuatro acaba llamando al cero dieciséis.

Que los refugiados no están hechos de opiniones en internet, que en la Tierra no nos rompemos el corazón para recordar al pasado, que no somos tan simples, que después de una relación «fuimos» no se conjuga en el pretérito perfecto complicado.

¿Cómo iba a impresionar a la lúnatica que afectaba su gravedad? A la que dijeron que era imposible tapar el Sol con un solo eclipse y demostró que no era verdad.

Cuando lo único genuino era que la Tierra somos unos rebeldes a la hora de amar, que toda la Vía Láctea ya puede declararse en huelga que ese día iremos a trabajar, que no somos más que un instante en este lugar, pero vivimos como si la eternidad no fuese más que una hora que todavía no ha cumplido la mayoría de edad.

La Tierra podía contarle todo eso a la Luna, con algún que otro engaño, o simplemente empezar la cita diciéndole que era su cumpleaños.

Poema a su madre

Hola,

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p style=»font-weight: 400;»>Esta carta debía haberla escrito hace dos años,
así que por esta vez permitirme hablar en primera persona
y os prometo que ya acabo.

<

p style=»font-weight: 400;»>Mamá, me encanta escribir a ordenador,
aunque detesto todo lo que trae el Word 2016 como predeterminado.

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p style=»font-weight: 400;»>Sonará extraño, pero es como si la existencia me hubiese concedido la habilidad de leer entre opciones de interlineado
y la verdad es que detesto el cuerpo del Calibri, los once puntos y el 1,0 de espaciado.

Mamá, me enseñaste que la vida resumía en pedir disculpas, dar las gracias y decir por favor.

Y también en guardar cada cinco minutos los archivos de Word, porque en cualquier momento podía producirse un apagón y nos quedábamos días sin luz.

Mamá, gracias por tu gratitud, por todo lo bueno, de preocuparte del cuándo, del cómo, del dónde y con quién salía.

Yo y mi juventud.

A veces contestándote con mala actitud hasta que tú y tus collejas me recordabas que, pa mala, tú.

Mamá, lo siento por entender demasiado tarde que por más veloz que sea el amor a primera vista siempre quedará segundo si se enfrenta al amor de madre.

Por enseñarme que padre no sólo es aquel que tiene un hijo, padres son todos aquellos a los que los sueños les quedan pequeños, a lo poco que duermen para cumplirlos y aparte.

Lo siento por buscar lo extraordinario en otros planetas, por contestarte con mensajes cuando ya había encontrado vida en llamarte.

Mamá, ahora, ahora el mundo se detiene cuando hablo mamá, porque tú te casaste con la felicidad y no firmaste la separación de bienes.

Y ahora… jamás volverá a pasar por mi cabeza la idea de quitarme la vida, porque la felicidad me debe la mitad de todo lo que tiene.

<

p style=»font-weight: 400;»>Mamá, tal vez yo solo sea un instante,
como una de esas faltas de ortografía que en el Word 2016 se corrigen solas,
o se borra.

Mamá, tal vez yo sea eso.

Pero yo te quiero recta, a doble espacio y en Times New Roman.

Gracias.

Letras de canciones de Pedro Guerra

Letras de canciones de Pedro Guerra

Pedro Guerra

Pedro Guerra es sin la menor discusión uno de los principales cantautores en la actual escena de la música popular española. Procedente de lo que en los años ochenta se conoció como Taller Canario, en Cuba hemos tenido la fortuna de poder asistir a presentaciones de este destacado hacedor de canciones en más de una oportunidad. Con una discografía en la que entre otros álbumes se incluyen GolosinasTan cerca de míRaízOfrendaHijas de Eva, reproduzco aquí las letras de algunas de las tantas hermosas composiciones de Pedro Guerra, canario nacido en 1966.

Letras de canciones de Pedro Guerra

CERCA DEL AMOR

una vez estuvo cerca del amor

de las alas y el misterio

de gustarse en el espejo

y esa vez no supo nada del dolor

por las calles y los versos

poco a poco fue creyendo

y el mar la lluvia y los balcones

oliendo a jazmín

y el libro de los besos y las flores

con todo y por ti

pero dudó

otra vez estuvo cerca del amor

y las gentes y las caras

no existían ni contaban

y esa vez se hizo más fuerte y no dudó

y las horas encantadas

ni corrían ni pasaban

y el mar…

pero lloró

cuántas veces cerca

cerca del amor

casi lo tocó y lo acarició

y casi estuvo cerca

de abrazarlo y se escapó

una vez estuvo cerca del amor

si es que estuvo cerca del amor

luego fue que estuvo cerca del amor

y el futuro no pensado

se hizo enorme y hubo un árbol

y esa vez como un ángel no lloró

y el amor tomó su mano

y fue un niño y fue un anciano

y el mar…

pero temió.

DESEO

bajo la luz y la sombra en los dibujos del aire

te seguiré hasta el final te pediré de rodillas

que te desnudes amor te mostraré mis heridas

y con las luces del alba antes que tú te despiertes

se hará ceniza el deseo me marcharé para siempre

te seguiré hasta el final entre los musgos del bosque

te pediré tantas veces que hagamos nuestra la noche

te seguiré hasta el final con el tesón del acero

te buscaré por la lluvia para mojarme en tu beso

y cuando todo se acabe y se hagan polvo las hadas

no habré sabido por qué me he vuelto loco por nada

te seguiré hasta el final por la escalera del viento

para rogarte por Dios que me hagas sitio en tus besos.

GENTE SOLA

Hay gente en la cola de todos los cines

gente que llora gente que ríe

gente que sube y que baja de un coche

gente en el rastro y en los ascensores

gente en la guagua en el metro

en la lluvia en un árbol

gente en la cuesta vestida desnuda cantando

gente con sombra con dudas

gente que añora y que ayuda

gente que vive a la moda que viene y que va

pero qué sola está

Hay gente que sueña que abraza a otra gente

gente que reza y luego no entiende

gente durmiendo en el borde del río

gente en los parques gente en los libros

gente esperando en los bancos de todas las plazas

gente que muere en el borde de cada palabra

gente que cuenta las horas gente que siente que sobra

gente que busca a otra gente en la misma ciudad

pero qué sola está

gente en el ruido y el humo de todos los bares

gente que en su corazón multiplica los panes

gente con ramos de flores gente borracha de amores

gente que cava su fosa que no puede más

pero qué sola está

gente con ramos de flores gente borracha de amores

gente que cava su fosa que no puede más

pero qué sola está

HAY MIL MANERAS DE DERROTAR A UN HOMBRE

Ponlo de rodillas a un hombre en su trabajo

ponlo en un aprieto de luz por resolver

sólo con un rasgo de nieve en el querer

ese hombre está acabado

puedes disparar a un hombre sin ser visto

puedes darle un golpe de crisis en la sien

sólo con un seco rasguño en el querer

ese hombre habrá caído

Caído al suelo

caído al mal

al pozo oscuro

de la soledad

puedes rescatar los daños del pasado

puedes por convenio dejarlo sin comer

sólo con un brote de sangre en el querer

ese hombre está doblado

puedes ignorar la angustia de sus hijos

puedes darle largas al signo de su piel

sólo con un aire de olvido en el querer

ese hombre habrá caído.

LAZOS

Estabas sola pero tranquila

cuando te dijo «qué linda estás»

y fue una ráfaga de la vida

fue una ventana en la oscuridad.

Y susurrado como en los cuentos

aprovechó tu debilidad

llovió la lluvia en los cauces secos

y puso un beso en tu soledad.

Como una flor jamás presentida

se hizo el guardián de tu intimidad

en los balcones ropa tendida

y afuera el ruido de la ciudad.

Pero pensando que el tiempo es vela

que se deshace sin avisar

encarcelaste al amor que vuela

con el temor de lo que se va.

Y te entregaste sin condiciones

y te olvidaste quizá de ti

y como dicen en las canciones:

«si tú te vas qué será de mí».

Forzaste quizá demasiado los lazos

pensando que en eso consiste el amor,

en dar sin medir el calor de un abrazo

quién sabe qué fue qué pasó…

Estabas sola pero tranquila

cuando te dijo: «vengo por ti»

eres la cura de mis heridas

toda la vida que no viví.

Y cómo hacer para no quererle

cuál es el paso que hay que medir,

cuál es el límite de la fuente,

cuál es el tope de la raíz.

MADURAR EL AMOR

hay que aprender

a conocer el amor

no confundir el amor

con la hoja seca de amor

que cae al pie del amor

hay que aprender

a no esperar del amor

pero en empeños de amor

hacer brotar el amor

de la paciencia el amor

no tiene rostro

no tiene altura

no puede ser llevado de la mano

no tiene calma

no tiene anchura

no puede ser armado ni comprado

hay que aprender

a madurar el amor

dejar volar el amor

y que respire el amor

todo el amor del amor

hay que aprender

a recoger el amor

desmenuzar el amor

no hacer altares de amor

bajar al suelo el amor

El romanticismo en las leyendas de Bécquer

El romanticismo en las leyendas de Bécquer

Por Alicia Centelles

Cuando se menciona a Gustavo Adolfo Bécquer, la asociación de ideas más inmediata nos trae a la mente sus famosísimas Rimas, que le han merecido el epíteto de “el eterno novio de toda mujer”. Pero no son nada inferiores en cuanto a calidad artística sus Leyendas, escritas con un acento poético semejante al de sus versos y que agrupan todas sus narraciones en prosa.

Las 22 Leyendas de Bécquer se publicaron originalmente en periódicos entre los años 1861 y 1863, y se supone que su composición es anterior a la de la mayor parte de las Rimas. El apasionado y melancólico bardo sevillano las escribió con un estilo delicado y rítmico, en el que abundan las descripciones, las imágenes y las sensaciones. Ejemplos de ello son las tituladas “La cruz del diablo” y “La Rosa de Pasión”.

Las características del romanticismo aparecen en las leyendas de Bécquer con una fuerza sin igual en la narrativa española: la sugestión poética, lo sobrenatural, la búsqueda del pasado a través de la tradición, el escapismo, el apasionamiento, la estrecha relación entre los sentimientos de los personajes y la naturaleza e individualidad.

Otros rasgos inconfundibles de esa corriente son el interés artístico y arqueológico por la Edad Media, con sus templos y claustros románticos o góticos, sus campos sombríos y calles tenebrosas, palacios y castillos; y el amor a la patria (como en  “El beso”, donde se describe bellamente cómo la estatua de un fallecido caballero español cobra vida para defender el honor de su amada ante el invasor francés).

Un ejemplo típico del gusto por lo sobrenatural en las Leyendas de Bécquer, lo constituye el relato “La ajorca de oro”. La primera parte (una descripción ambigua del amor entre Pedro y María) está impregnada de una atmósfera incierta, cargada de un funesto presagio; en la segunda (con el conflicto que surge al declarar María su ardiente deseo de poseer una joya de la catedral de Toledo), la imagen del río Tajo refleja la actitud sombría de Pedro, y en general, la naturaleza parece estar al servicio de los sentimientos.

La tercera parte de la leyenda se dedica a una grandiosa descripción de la catedral mediante el empleo de impresionantes metáforas, todo ello en contraste con la pecaminosa acción que cometerá el protagonista. Cuando Pedro llega ante la virgen y  finalmente logra abrir los ojos, ante él se presenta una escena de pesadilla: cientos de estatuas que han descendido de sus huecos le miran con sus ojos sin pupilas.  En estos párrafos finales, Bécquer alcanza la cúspide de su inspiración gótica.

A pesar de que el horror no se manifiesta hasta el desenlace, todo el ambiente en el que transcurre “La ajorca de oro” es opresivo y fatídico. Para lograrlo, Bécquer recurre a numerosos recursos, uno de ellos la prosopopeya, que consiste en atribuir a los seres no racionales, sean ya animados o inanimados, cualidades humanas (el gemido del río, las lámparas moribundas, el Tajo se retuerce).

En líneas generales, en los relatos de Bécquer predominan obsesivamente los temas del amor nefasto y el ideal femenino “(“Los ojos verdes”, “La ajorca de oro”, “El rayo de luna”), las cuentas pendientes de los muertos (“El monte de las ánimas”, “La cruz del diablo”), la locura (“La ajorca de oro”, ”El rayo de luna”) y la venganza sobrenatural o divina (“La promesa”, “El beso”, “La ajorca de oro”). Muchos de ellos se basan en tradiciones populares, y la búsqueda de lo inalcanzable suele ser su argumento central.

Los críticos coinciden en afirmar que la diversidad de temas en las Leyendas, así como el relieve y la profundidad psicológica con que los trata el autor dentro de la narrativa sobrenatural, jamás se habían presentado antes en la literatura hispánica. Gustavo Adolfo Bécquer fue el primer gran escritor gótico español.

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