Categoría: Cuba

Música cubana: verla desde una historia de su tecnología

Música cubana: verla desde una historia de su tecnología

Confieso que en no pocas ocasiones me resulta harto difícil comprender el proceder de las discográficas cubanas. Sé que la tarea que acometen es muy compleja y que lo hacen con la mejor voluntad posible, pero más allá de ello, con frecuencia dejan pasar propuestas signadas por la calidad artística y que no asumen, supuestamente, por no resultarles interesantes para comercializarlas.

Por suerte, hoy la técnica le facilita al músico poder registrar en soporte digital su quehacer, por encima de que sea o no puesto en circulación por una disquera. Dicha realidad ha sido comentada hasta por el ex ministro de Cultura, Abel Prieto, quien en una entrevista concedida a la periodista Vladia Rubio durante el Taller Internacional sobre Redes Sociales, efectuado en La Habana en diciembre de 2011, expresó lo siguiente:

«Las industrias culturales se han democratizado. Antes tú tenías que hacer una cola en la Egrem para que te hicieran un disco, o tenías que presentar un guion al Icaic y esperar turno para que te lo aprobaran y, después, que se pudiera disponer de presupuesto. Hoy, puedes hacer una película y un disco en tu casa. Las nuevas tecnologías favorecen formas que antes eran industriales. (…) Por eso las instituciones tienen que tener la flexibilidad, la atención suficiente, a los procesos creativos novedosos que pueden considerarse “alternativos”».

Las llamadas nuevas Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones (TIC) brindan posibilidades nunca antes pensadas de grabar, escuchar y producir nuevos sonidos y músicas. Estas emergentes experiencias sonoras son el resultado de un acceso y disponibilidad tecnológicos no predecibles hace solo unos años, y de unas condiciones mediáticas gestadas en las dos pasadas décadas, cuyas consecuencias aún se desconocen. La sociedad de la información y la explosión informática han permitido el desarrollo de un nuevo esquema de consumo de mensajes, que convierte al habitante de una cibercomunidad en un ser democráticamente participativo y respetuoso de las escenas emergentes.

Está claro para todos que las innovaciones tecnológicas transforman las culturas. Eso es algo que ya fuese sobradamente explicado en 1936 por Walter Benjamin  en su célebre ensayo La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Ahora bien, los procesos de globalización cultural son incipientes, heterogéneos y se encuentran en acelerada transformación como consecuencia de los cambios tecnológicos que los hacen posibles. Así, la expansión de la música popular anglosajona en los últimos cincuenta años no sólo ha conllevado el auge y desarrollo de un nuevo sector comercial para la acumulación de capital, sino a la vez un vehículo de gran magnitud, tanto para la extensión en todo el mundo de la cultura occidental, como para la difusión de una serie de avances tecnológicos que por doquier han sido usados en su reproducción y consumo.

A la par de dicha realidad, la profusa circulación en urbes de las otroras metrópolis, como New York, París y Londres, de sonidos y de músicas provenientes de los países subdesarrollados ha resultado posible a tenor precisamente de la existencia misma de estos medios internacionales de comunicación y gracias a esos propios avances tecnológicos, que son los que han propiciado que la producción de la música popular se haya “democratizado”, al brindarle la oportunidad a numerosos músicos de autoproducirse sus propias grabaciones, sin la necesidad de esperar porque la industria fonográfica (privada o estatal, como sucede en el caso cubano) preste atención a su propuesta, la cual ahora se puede encauzar sin tener que pagar enormes cifras de dinero por el alquiler de un estudio, así como comercializar directamente sin la intervención de intermediarios.

El enfoque aportado por las zonas de alta tecnología en cuanto al principio descentralizado de hágaselo-usted-mismo respecto a la producción (proveniente de la frase en inglés do-it-yourself del movimiento punk), en convergencia con las características propias de la “ética hacker” y del “cortar y pegar” (cut ‘n paste), derivado  de los movimientos artísticos previos que utilizaron el bricolaje y el collage como formas de composición, de cuyas prácticas dejó constancia el inglés Dick Hebdige en su libro Subculture: The meaning of style, ha introducido una nueva dinámica en el panorama cultural cubano.

El bajo costo y la diversificación de las herramientas a utilizar han posibilitado que hoy el músico iguale los estándares que la industria discográfica impusiera en relación con la técnica de grabación y niveles cualitativos del audio, a partir de apoyarse en elementos como la computadora personal o de escritorio, que funciona como oficina y centro laboral, y las estaciones de trabajo de audio digital o DAW, es decir, programas para crear, grabar, producir y masterizar audio (pro Tools, Reason, Ableton Live…). Esto corrobora la idea de Keith Negus en cuanto a que los sonidos y prácticas musicales no solo dependen de la manera en que la industria produce cultura, sino que a su vez están condicionados por el modo en que la cultura produce una industria.

El metainstrumento que es el estudio de grabación multipista, algo a lo que hasta hace muy poco tiempo resultaba un privilegio acceder, en la actualidad se ha incorporado a un metainstrumento mayor: la computadora personal o instrumento total, al decir de Israel V. Márquez, “capaz de albergar en su interior todo tipo de recursos y materiales para la edición y creación musicales, esto es, un verdadero estudio de grabación digital.” Como apunta Pierre Lévy, uno de los primeros efectos de la digitalización es que ha situado el estudio de grabación a la disposición del bolsillo individual de cualquier músico, que en el presente posee la capacidad para controlar personalmente todas las fases de producción de la música, desde la etapa de creación hasta la de las orquestaciones, mezcla, masterización y distribución.

El hecho de que un músico se anime a asumir las (virtuales) riendas del carruaje e ir hacia la montaña (léase industria privada o estatal) cuando esta no viene a él, como ha afirmado Manuel Santín, «genera la policromía y también la dispersión cualitativa, hay que reconocerlo, pero que se convierte en testimonio fiel de los tiempos que corren».

Afirmaba Roland Barthes acerca de la pintura que sería posible escribir una historia distinta de la misma, de forma que atendiera no ya a las obras ni a los artistas, sino a los instrumentos y a los materiales, es decir, a la tecnología utilizada por los autores para la realización de estas obras. Semejante proyecto vale por igual para la pintura como para el resto de las artes y resulta mucho más evidente en una época donde la tecnología se halla cada vez con mayor presencia en nuestras vidas, configurando las formas de sentir, experimentar y pensar la actualidad.

La música siempre se ha creado y transmitido mediante distintas tecnologías. El arribo de la computadora y la era digital ha hecho más evidente este proceso mediante el cual la tecnología incide en lo musical. De lo anterior se desprende que la historia de los instrumentos musicales (y por supuesto, también de la grabación, producción y recepción) es, en este sentido, una historia de tecnología. Así pues, siguiendo a Barthes,la historia de la música puede interpretarse, no sólo como una historia de sus obras y artistas, sino además de sus instrumentos y materiales: una historia de su tecnología. En sintonía con lo anterior, ya existe una copiosa bibliografía que persigue describir y comprender los numerosos cambios ocurridos en el campo de la producción musical de nuestros días, a partir de la digitalización de la música, su distribución y el impacto originado por la incorporación de las nuevas tecnologías en el proceso creativo. Así pues, a  tono con la nueva circunstancia, la triste realidad de antaño de que valiosos trabajos se perdían al no poder quedar grabados, en la actualidad es cosa del pasado.

¡Feliz fin de año!

¡Feliz fin de año!

Aunque 2020 ha sido un año muy complicado, hemos podido mantener las energías para que este modesto sitio defensor de toda la cultura cubana estuviese activo. Ahora, como corresponde, nos vamos de vacaciones hasta inicios de enero de 2021, que ojalá sea un año mucho mejor que este que concluye el próximo 31 de diciembre. De parte del pequeño  equipo que aquí laboramos, gracias por seguirnos y de corazón te deseamos lo mejor.

New Age Music a lo cubano

New Age Music a lo cubano

No puede afirmarse que la New Age Music haya contado en Cuba con muchos seguidores. A fines de los 70 comenzó a circular entre nosotros algo de música electrónica (de atmósferas cósmicas), representado por el quehacer de grupos como The Ones, Psy Free, Ashra Tempel o Tangerine Dream. Ya en los 80 nos llegó el quehacer de Vangelis y en especial Jean Michel Jarre, que sí tuvo aquí una buena cantidad de admiradores. Sin embargo, no fue hasta inicios de los 90 en que nos encontramos con un músico como Esteban Quintana, uno de los pioneros de nuestro medio en asociarse a esta línea creativa.

El caldo de cultivo para la manifestación viene de los derivados del rock (el sinfónico o el psicodélico) y quizás, como que esos estilos rockeros resultan los menos arraigados en nuestro contexto, de ahí que la New Age se haya practicado tan poco por acá. Vale apuntar que la NAM surge dentro de un amplio entramado cultural de carácter internacional, con un conjunto de aspectos ideoestéticos y que llegan a constituir toda una filosofía, heredera del espíritu contracultural de los 60.

Por lo antes expuesto, para mí resultó una tremenda sorpresa cuando supe de la existencia entre nosotros de un proyecto como el dúo Pilgrim, pero aún quedé más boquiabierto al enterarme de que el dueto integrado por Adela Rivas Cruz y FélixEnrique Muñiz Penedo no eran de Ciudad Habana, sino que residían en Santiago de Cuba. Los estereotipos identitarios a los que tanto nos han acostumbrado, me llevaban a pensar que en la tierra santiaguera era punto menos que imposible el surgimiento de algo como Pilgrim, identificados totalmente con los elementos musicales característicos de la NAM: patrones sonoros muy determinados, la componente ideacional con sus correspondientes paratextos, performance, estética visual, etc.

Esta formación musical no se concibió como la sumatoria entre dos músicos, ambos cantantes e instrumentistas, sino que ellos mismos se definían como un dúo de creación, responsables por igual de la composición, las orquestaciones, los textos, así como de las labores de grabación, producción y mezcla de su repertorio, recogido por ahora en el álbum The Pilgrim’s Progress, un fonograma armado a partir de la idea de musicalizar la obra literaria The Pilgrim’s Progress (El Progreso del Peregrino), original del escritor inglés John Bunyan.

La articulación de determinados principios que se produce en la New Age a manera de conciencia planetaria y que presuponen la existencia de puntos de referencia comunes entre cultores de la corriente en disímiles países, hace que en la ópera prima de Pilgrim (una producción independiente), sintamos los ecos de Andreas Vollenweider, Kitaro, Klaus Schulze, o de los ya aludidos Jean Michel Jarre y Vangelis. Sin embargo, ello no implica que en un trabajo como el realizado por Adela y Félix, dejen de estar presentes rasgos que de inmediato destacan la cubanía de ambos creadores, claro que no de la forma convencional con la que muchos suelen ver este asunto.

A través de los nueve temas del CD (nunca publicado de forma oficial pero bastante difundido en varios espacios radiales) se unen componentes sonoros provenientes de distintos géneros y procedencias, concebidos con una dramaturgia a partir de momentos del libro de John Bunyan y que nos llevan a visualizar en una pieza como “Walker” (portada de la grabación) la partida del peregrino, protagonista de la narración literaria. En ese accionar, se hibridan elementos musicales del Renacimiento, alusiones al Barroco, melodías de aliento céltico, todo desde una sonoridad nacida del rock y que en cortes como “Halls of the Interpreter” y «Apollyon» integran de una manera orgánica pasajes de la percusión afrocubana, diseñada desde el mundo de los teclados.

Cuando escucho una composición como “Palace”, una maravilla tanto por la interpretación vocal de Adela como por la parte instrumental que aporta Félix, me pregunto: ¿hasta qué punto la idea de música cubana que se usa con tanta ligereza no requiere una profunda revisión? Y es que trabajos como el de Pilgrim dan señales de que hoy lo cubano en música es unespacio mediador de apropiación creadora de lo universal, como relación y no como sustancia, con lo que cubanidad resulta universalidad propia.

Alberto Lescay Castellanos: Música en movimiento

Alberto Lescay Castellanos: Música en movimiento

Hay un tipo de persona que se desplaza de una ciudad a otra, con estancias temporales en ellas por la sencilla razón de que son seres que tienden a la errancia. Justo es ese el caso de Alberto Lescay Castellanos, o Albertico, como muchos suelen decirle para diferenciarlo del nombre de su padre, reconocido escultor y pintor. De ahí que a este trompetista, tecladista, compositor y arreglista nos lo podemos encontrar por igual viviendo en su natal Santiago de Cuba -lugar del que nunca se va del todo-, en La Habana o en Nueva York. A fin de cuentas, como dijese nuestro José Martí, «Patria es humanidad».

Y como la música es eso: mantra, pura vibración, esferidad…, jamás podría existir sin movimiento, sin resonancia. Tal vez en boca del escritor cubano José Lezama Lima sería «la ontología esencial de todas las cosas. Lo primero no fue el verbo, sino la resonancia». En la ópera prima de Alberto Lescay Castellanos, el CD Escape, uno siente la profunda vocación de este artista por el viaje, por defender cuanto ha recibido en ese ir y venir por el mundo, sin que ello lo lleve a olvidar las raíces de donde proviene.

Semejante filosofía no es nueva para el creador y líder del grupo Formas. Ya en un trabajo suyo anterior, el demo tituladoErrante y producido en 2001, se apreciaba idéntica intención. De manera lamentable, dicha producción nunca fue licenciada por una discográfica y permanece engavetada.

Otro aspecto que considero importante resaltar en una propuesta como la de este primer fonograma del trompetista y tecladista santiaguero es que representa un ejemplo de lo que hoy se puede lograr cuando se unen esfuerzos de las instituciones oficiales con el quehacer de los nuevos modelos de gestión cultural entre nosotros y que poco a poco van abriéndose paso en Cuba, a pesar de que todavía existan no pocas miradas prejuiciadas hacia ellos.

Escape es una producción licenciada por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem), después de haberse concretado con el auspicio de la Asociación Cubana de Derecho de Autor Musical, Caguayo S. A. y Zona Jazz. Como se ve, el álbum es el resultado de la interacción entre organismos estatales, una fundación u ONG y un proyecto privado de un colectivo de emprendedores. Tal mancomunión consigue que el disco, desde su salida al mercado, se encuentre disponible en las plataformas iTunes, Google Play Music y Deezer, a través de la distribuidora digital Ditto Music, la más importante para mover lo que se valora hoy como música independiente en América Latina.

En lo referido propiamente al contenido del disco, abre con el corte denominado Invasión, un tema que por medio de apelar a la conga santiaguera transmite el reencuentro del protagonista de la producción con sus esencias, procedentes de la llamada tierra caliente. Pero claro, como que Alberto Lescay Castellanos no es un hombre detenido en el tiempo, junto a la percusión característica de la conga aparece la improvisación de teclados con timbres que nos evocan el mejor jazz rock de los setenta.

De ahí en adelante, en los restantes diez cortes del álbum, si bien el jazz funciona como columna vertebral, apreciamos un remarcado interés por entregar una propuesta en la que el signo predominante es el de la hibridación entre diferentes maneras de concebir el hecho musical. Por dicha razón, aquí escuchamos elementos de rap, pasajes en los que la electrónica tiene papel fundamental, otros que traen los aires de la balada o momentos en los que el folclor afrocubano se hace sentir. Ese apostar por una mezcla de géneros y estilos se percibe tanto en el tratamiento orquestal otorgado a la percusión, como en el modo de arreglar los instrumentos melódicos.

Si una pieza resulta representativa de lo expresado anteriormente es la titulada Jugando, compuesta por Alberto en coautoría con su hermano Arnaldo, destacado baterista con una carrera muy activa en España, país en el que reside desde hace años. La línea melódica de este tema es sencilla y llanamente encantadora.

Otros momentos del fonograma a los que sugiero prestar especial atención son Voces tristes, con un trabajo delicioso a cargo de Alberto Lescay Castellanos en el vocoder; Escape hacia la luz -fijarse en lo llevado a cabo por Alain Ladrón de Guevara en la batería- y Errante, donde Ángel Toirac saca el máximo de provecho al órgano, instrumento no muy empleado por nuestros tecladistas.

Con excelente producción a cargo de Esteban Puebla y varios invitados de lujo, el material puede inscribirse en lo que se denomina nu jazz, tendencia acuñada a mediados de los noventa y con cultores internacionales como Saint Germain, Koop, Red Snapper, Jazzanova, Matthew Herbert, Nicola Conte, The Cinematic Orchestra, Parov Stelar, Gramatik, Quantic, Amon Tobin, Caravan Palace United Future Organization y Nujabes.

Si bien Alberto Lescay Castellanos prefiere etiquetar su trabajo como una manifestación de afro nu jazz -a estas alturas uno no sabe si los seres humanos vivimos para nombrar o nombramos para vivir-, más allá de clasificar o calificar su propuesta bajo el rótulo de una u otra terminología, lo importante es que Escape resulta un disco de altísima valía. Además, rompe con el estereotipo de que los santiagueros solo interpretan música tradicional. De esa tierra y formados allí, en años recientes también han surgido eminentes jazzistas como Aruán Ortiz, Yaniel Matos y David Virelles, tres pianistas con impresionantes carreras fuera de Cuba. A ellos hay que agregar ahora el nombre del trompetista y tecladista Alberto Lescay Castellanos.

Poemas de Roberto Valero

Poemas de Roberto Valero

Miembro de la reconocida como Generación Mariel, Roberto Valero, quien nació en Matanzas en 1955 y murió en Washington, D.C. el 23 de septiembre de 1993, víctima del SIDA, fue poeta, narrador y ensayista. En Estados Unidos, país donde residió tras marcharse de Cuba a través del puerto del Mariel en 1980, se desempeñó como  profesor de George Washington University. Publicó varios libros, entre ellos: “No estaré en tu camino” (Adonais, Madrid) y “El desamparado humor de Reynaldo Arenas” de ensayos. Fue finalista del Premio Nadal de Novela y del Premio Planeta. Ganó el Concurso Letras de Oro en 1989. Textos suyos se incluyen en Hispanic Culture Review, editada en George Mason University.

Acerca de esta destacada figura de la literatura cubana, Reinaldo García Ramos, también poeta e integrante de la Generación Mariel, ha escrito:

“Quienes lo conocimos y tuvimos el privilegio y la satisfacción de iluminarnos con su amistad pensaremos siempre en él como si estuviera con nosotros aún, prodigándonos su amor, su inteligencia, su incansable sentido del humor y su incesante curiosidad. Y sabemos que él no quisiera vernos tristes, ni dominados por el desasosiego. Al contrario, le gustaría sabernos dominados por la misma deslumbrante alegría de vivir que él tenía: Roberto era un ser humano excepcional, mágico, que concentraba sus energías en aceptar el milagro de la vida en todas sus formas y manifestaciones. Su breve paso por este mundo estuvo dominado por el asombro ante el amor y el conocimiento, y por el regocijo ante los aspectos luminosos y sombríos de la existencia. Debemos aprender de esa lección al recordarlo.”

Hoy en Miradas Desde Adentro mostramos una breve muestra de la poesía de Roberto Valero, hasta el presente muy poco difundida en Cuba.

DREAM WEAVER

A Maru

Penélope

sabiendo que usted aguarda

en algún sitio

tejiendo la esperanza

recordando mis besos,

la mirada,

apresuro mis pasos

mi cóncavo bajel entre la espuma

la sonrisa

y toda mi añoranza marinera.

Su vida va escapando entre los mármoles

en tanto

la remota Ítaca

se quiebra.

Si usted no me guardara

sus más ingenuas ilusiones,

su primavera,

¿Qué sorpresa animaría

el cielo huracanado

al cíclope deiforme

la embravecida mar,

en fin, la noche?

(Del libro Desde un oscuro ángulo, 1982).

SIMULACROS

Era un ángel desterrado del infierno. Se conocía las praderas celestiales palmo a palmo, podía disfrutar las setenta variaciones del verde eterno, nadaba en el río de las tres orillas en el continuo amanecer que es La Gloria. La perenne armonía de sonidos y olores le era muy grata, pero nada podía cambiarle aquel rostro de exiliado infernal. El mismo Dios una mañana le pidió de corazón un momento y lo tuvo entre sus manos, y Dios mismo pensó para sí: “parece un ángel caído”.

El cielo estuvo a su disposición y a pesar de todo, dicen, pero sólo el Omnipresente sabe, anhelaba los gritos descomunales de la otra parte. Soñaba, en los prados más azules, con los colores prohibidos, y los arcángeles murmuran, pero nadie puede asegurarlo, que en ocasiones abandonaba el rostro de la Divinidad y se acercaba a las puertas traseras del infierno. Entonces cada célula de su estructura etérea vibraba plena, feliz, divinamente. Al amanecer retornaba a su rebaño celestial.

Septiembre 20, 1985

(Del libro Venías, 1990).

POEMAS SIDOSOS

Heyoehka

Ahora que el sida es sólo un efecto colateral

de mis desgracias

“y no hay calamidad que no me ronde”,

ahora que puedo sentir

más que entender

la poesía renacentista

“la salud y la edad se hayan huido!”

ahora que también soy un es cansado

y la espalda parece prestada

(desgraciadamente no hay metáfora)

sombra del creador

la esperanza montando cachumbambé

este cansancio que viene del corazón

payaso sagrado que danza de cabeza

y camina hacia atrás

“si alguien pregunta díganle

aquí no pasa nada, no es más que la vida,”

y yo pasé….

(Mayo 6, 1993).

Otro libro acerca de Pedro Blanco, el negrero

Otro libro acerca de Pedro Blanco, el negrero

Los verdaderamente interesados en la historia de Cuba conocen bien el
nombre de María del Carmen Barcia Zequeira. La eminente profesora de
la Universidad de La Habana ha demostrado su sapiencia con la
publicación de libros de obligatoria consulta, como son los casos de
Burguesía esclavista y abolición (1987), The Cuban Market 1790-1880
(1994, en colaboración con Laird Begard y Fe Iglesias), La otra
familia (Parientes, redes y descendientes de los esclavos en Cuba)
(2003) y  Una sociedad distinta: espacios del comercio negrero en el
occidente de Cuba (1836-1866) (2017). Su obra más reciente, aparecida
en 2018, es Pedro Blanco, el negrero. Mito, realidad y espacios,
puesta en el mercado por Ediciones Boloña, Publicaciones de la Oficina
del Historiador, como parte de su Colección Raíces.
Como queda claro en la introducción del texto, el libro “no es una
biografía de D. Pedro Blanco, menos aún una historia de vida”. El
interés fundamental de María del Carmen Barcia, como ella misma acota,
  va más allá. El personaje de quien fue un famoso traficante de
esclavos, le sirve de pretexto a la investigadora para llevarnos de su
mano a una época histórica, en la cual “se mezclan intereses,
conductas y acciones formuladas desde tres continentes: Europa, África
y América”.
En dicho sentido, la profesora Barcia Zequeira señala que la intención
que la ha animado es “construir un relato capaz de aproximarse a la
verdad histórica de una época y acercarse a un hombre que, como muchos
otros, enmarcó sus aventuras en un contexto histórico”.
En esta obra, María del Carmen Barcia Zequeira nos propone adentrarnos
nuevamente en un tema recurrente en sus exégesis, es decir, lo que
ella define como  “el mayor y más largo genocidio de la historia
humana”. A tales fines, parte de la figura de un personaje histórico
que ha devenido en mito desde que Lino Novás Calvo lo convirtiese en
protagonista de un título clásico de la literatura cubana: Pedro
Blanco, el negrero (1933), una obra que “tiene mucho de ficción y algo
de cierto”, y que por eso él definió como una “biografía novelada”.
En el presente trabajo investigativo de María del Carmen Barcia
Zequeira, ella  no se dedica a reconstruir la trayectoria biográfica
de Pedro Blanco. Así, tras unas primeras páginas destinadas a resumir
la niñez y juventud del personaje, pasa a ocuparse del asunto en el
cual realmente centra su atención, o sea,  analizar el comercio
negrero en la costa nororiental de África, los espacios en los que
tuvo lugar y los agentes que lo mantuvieron durante siglos, la
política abolicionista impulsada por Inglaterra, las confrontaciones
entre ese país y España.
En el último capítulo del libro, la profesora Barcia Zequeira se ocupa
de La Habana a la que retornó Pedro Blanco en 1839. Según sabemos, su
intención era instalarse en la capital cubana definitivamente, pero se
vio forzado a escapar a España en 1842, a partir de una acusación de
mantener durante años relaciones sexuales con personas de su mismo
sexo, incluidos negros esclavos, y además de obligar a su esposa
Rosalía a presenciar sus escandalosos apetitos y pasiones. Vale
señalar que esto, como se evidencia en la investigación de María del
Carmen Barcia Zequeira, es algo que aún no se ha podido comprobar y
queda la duda de si todo fue el resultado de una bien urdida
conspiración por parte del entonces gobernador de Cuba, Gerónimo
Valdés.  .
Libro que Es resultado de las búsquedas de la profesora Barcia
Zequeira en las bibliotecas nacionales de Cuba y España y en los
archivos históricos de La Habana y Madrid, entre sus méritos están
los anexos, donde por ejemplo  se incluyen el documento por el cual
Pedro Blanco reconoce a una hija mulata nombrada  Rosa, sus
argumentaciones para desmentir las acusaciones de bisexual y pederasta
que le formularon y su testamento.
Así pues, solo puedo agregar que el libro Pedro Blanco, el negrero.
Mito, realidad y espacios, de María del Carmen  Barcia Zequeira, es
otro aporte a la historia cubana por parte de  esta sobresaliente
estudiosa de nuestro pasado y que su lectura resultará harto
instructiva para los interesados en el tema.

De aquí y de allá

De aquí y de allá

A continuación ofrecemos un compendio de noticias y comentarios acerca
de la apertura de la muestra concurso Post-it 7, la reposición de una
obra a cargo de Teatro del Silencio, la Beca de Creación Literaria
“Aldo Martínez Malo”, un nuevo libro de Antón Arrufat y una exposición
de Luis Enrique Camejo Vento.

Abierta al público muestra concurso Post-it 7
Desde el jueves 19 de noviembre hasta el próximo 10 de enero de 2021,
en las capitalinas galerías de Galiano y 23 y 12, quedará a
disposición del público la muestra concurso Post-it 7. Arte
Contemporáneo Cubano, certamen organizado desde 2014 por Galerías de
Arte “Collage Habana” del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC).

Finalmente y luego de haberse inaugurado virtualmente en el mes de
septiembre, en los espacios digitales de la Red Colaborativa de las
Artes Visuales Behart (www.behart.net) y Artemorfosis: Plataforma de
Arte Cubano (www.artemorfosis.com),  Post-it 7 podrá disfrutarse de
manera presencial y de esta forma ser evaluada por el Jurado de
Premiación.

En su séptima edición, los artistas Nelson Ramírez de Arellano y Luis
Enrique Camejo, junto a las curadoras y galeristas Gretell Medina,
Laura Arañó Arencibia y Miriam Pérez Casanellas, decidirán los
galardones entre los 27 proyectos finalistas de los 101 recibidos,
para el certamen más importante de las artes visuales que realiza el
FCBC.

Pintura, fotografía, dibujo, instalación, escultura y
video-instalación son las manifestaciones que forman parte de la
exposición colectiva en ambas galerías, a las cuales puede acudirse en
el horario de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. En ambas sedes se respetarán las
medidas higiénico-sanitarias indicadas por las autoridades cubanas
debido a las circunstancias que impone actualmente la pandemia de la
Covid-19.

Otorgar protagonismo a artistas jóvenes que sobresalen por su
creatividad y talento, es el principal objetivo que persigue este
transcendental evento, convertido en una plataforma por excelencia
para la promoción del múltiple y heterogéneo universo de las artes
visuales contemporáneas cubanas.

Reposición de obra a cargo de Teatro del Silencio

El grupo de artes escénicas Teatro del Silencio repone la obra DOS
PERDIDOS EN UNA SUCIA CIUDAD, en versión libre y puesta en escena
llevada a cabo por Rubén Sicilia acerca del texto original brasileño.
Este montaje  ha tenido ya un par de temporadas con una extraordinaria
acogida de público. La obra se repondrá los próximos 5, 6, 12 y 13 de
diciembre en los horarios habituales para las funciones teatrales, en
la sala Tito Junco del Centro Cultural Bertolt Brecht sito en 13 esq
I., Vedado. Así pues, en las fechas antes mencionadas Teatro del
Silencio te espera:  Viernes y sábado 8:30 pm. Domingos 5 de la tarde.
El elenco que encarnará los personajes de DOS PERDIDOS EN UNA SUCIA
CIUDAD es de primera línea: Miguel Fonseca en el rol de Toño y José
Ignacio León en el rol de Paco.
Dos Perdidos… es una versión hecha por Rubén Cecilia en relación con
lo que se considera por la crítica especializada como un clásico
latinoamericano, bien conocido entre los seguidores del teatro de la
crueldad y  que ofrece altas posibilidades de lucimiento al dueto
actoral. El texto original del brasileño Plinio Marcos, de nombre
semejante, aborda las relaciones disfuncionales entre dos marginales y
su esfuerzo por sobrevivir y salir a flote. En el proceso de montaje
realizado por Teatro del Silencio, el teatro de la crueldad ha sufrido
una mutación hacia la comedia negra, un génerode fuerte presencia en
el panorama actual de las artes escénicas. La obra tiene también el
atractivo adicional de una banda sonora original para la puesta de
Teatro del Silencio. Todos estos son elementos que acercan la lectura
del material al aquí y ahora, lo cual  la hacen aún más disfrutable
para el público habanero, que hallará  un final sorpresivo y
demoledor, con lo cual los asistentes a la sala teatral  no podrán ser
ajenos a la trama en cuestión de una pieza sencillamente conmovedora.

Beca de Creación Literaria “Aldo Martínez Malo”

La Filial de Escritores del Comité Provincial de la Uneac en Pinar del
Río y la editorial Cauce convocan a la Beca de Creación Literaria
“Aldo Martínez Malo” 2020.
La presente edición forma parte de las actividades por la celebración
del 33 aniversario de la fundación de la Filial de la Uneac en Pinar
del Río, que será el 12 de diciembre, y homenaje a la memoria de Aldo
Martínez Malo, cuyo nombre lleva la presente beca de creación, quien
fuera escritor, estudioso de la obra de Dulce María Loynaz, Rita
Montaner y otras importantes personalidades de la Literatura Cubana, y
promotor cultural con un importante aporte a nuestra cultura nacional.

BASES
1.-Podrán participar todos los escritores cubanos residentes en el
país, sean o no miembros de la Uneac, que no hayan ganado la beca
anteriormente.
2.-El Género convocado es Poesía.
3.-El tema y las variantes estróficas serán a libre elección de los autores.
4.-Se concursará con una sola propuesta.
5.-El proyecto se enviará en PDF, letra Times New Roman, 12 puntos,
con interlineado de 1.5 e incluirá una breve sinopsis, objetivos y un
fragmento de la obra en proceso de creación, de entre 20 y 25
cuartillas (alrededor del 30% de lo que se pretende sea el libro una
vez finalizado), que permita al jurado apreciar el valor de la
propuesta.
6.-Los textos serán originales e inéditos y no deberán estar en espera
de dictamen de concurso alguno, comprometido con casas editoriales
para su publicación ni publicado electrónicamente o en sitios web.
7.-Las obras se recibirán solo por vía correo electrónico a
albertopccu@pinarte.cult.cu
Escribir en el asunto: Beca de Creación Literaria “Aldo Martínez Malo”2020.
8.-Se enviarán dos documentos adjuntos, uno con la obra, con
seudónimo, y otro con los datos del autor: título de la obra,
seudónimo, nombre completo, correo electrónico, número de teléfono
fijo y/o móvil y nota curricular que no exceda una cuartilla.
9.-El plazo de admisión vence el domingo 12 de diciembre, aniversario
33 de la fundación de nuestra Filial de la Uneac en Pinar del Río, y
se enviará acuse de recibo de obras a los participantes, por vía
electrónica, al correo desde el que enviaron sus proyectos.
10.-No se dará información telefónica al respecto, ni se mantendrá
comunicación con los optantes durante el proceso de selección.
11.-El jurado estará integrado por dos escritores, y un editor de la
editorial Cauce, todos de prestigio nacional en el género convocado.
La decisión será inapelable.
12.-El autor de la obra premiada recibirá una cuota de $600.00 pesos
(MN), durante seis meses. La editorial Cauce propondrá el libro, una
vez concluido, al Consejo Editorial Provincial, para su posible
publicación. De tener la aprobación para tales fines, se garantizará
el pago correspondiente por derecho de autor.
13.-Los archivos que contienen los proyectos que no resulten premiados
se borrarán un mes después de entregada la beca.
14.-La premiación se realizará el 22 de diciembre de 2020, aniversario
25 de la revista Cauce.
15.-La participación en la Beca de Creación Literaria “Aldo Martínez
Malo” 2020 implica la aceptación de las bases, las cuales se
difundirán por diferentes vías de manera que los interesados puedan
tener conocimiento pleno de las mismas.

Nuevo libro de Antón Arrufat

El pasado 21 de noviembre, en el archiconocido espacio Sábado del
Libro, que dicho sea de paso no se celebraba desde hace nueve meses,
se presentó el más reciente título del escritor Antón Arrufat, La
ciudad que heredamos. Esta nueva creación del destacado poeta,
teatrista y narrador ha sido publicada por Ediciones Cubanas y su
editora fue Eliana Dávila. Por su parte, el diseño corrió a cargo de
Joyce Hidalgo. En la actividad, el presentador del libro fue Francisco
López Sacha y además, se pudo disfrutar de algunas canciones del
trovador Silvio Alejandro Rodríguez.

Coffee Time: aroma y color en la nueva exposición del artista Luis
Enrique Camejo

Coffee Time, exposición personal del artista visual Luis Enrique
Camejo Vento abre sus puertas al público desde el viernes 27 de
noviembre hasta el 30 de enero de 2021 en la galería Collage Habana
del Fondo Cubano de Bienes Culturales, de lunes a sábado en el horario
de 10:00 a.m. a  4:00p.m.
En la nueva expo de Camejo figuran casi un centenar de acuarelas y una
instalación. En la propuesta, el café, más que la bebida estimulante
disfrutada por muchos, se convierte en recurso para ilustrar sitios,
paisajes, personajes y situaciones impregnadas del consumo y
degustación del brebaje afrodisíaco.
Estas obras de arte quedarán expuestas igualmente en el espacio
virtual con vista 360°, a través de la Red Colaborativa de las Artes
Visuales, Behart, desde el jueves 26 de noviembre a las 9:00 p.m.
Cabe asegurarse que la exposición Coffee Time, más que trazos en
lienzos a base de cafeína, «nos acercará en esta ocasión al color de
la tierra desde su fruto mismo: el café (…)”, explicó Meira Marrero
Díaz, curadora de la muestra y especialista del Centro de Desarrollo
de las Artes Visuales.
Una taza de café puede tener distintos significados: algunos lo
asocian al momento de descanso, de compartir historias y espacios
íntimos; otros lo necesitan como estimulante para arrancar o continuar
el día. Lo cierto es que su aroma seduce a muchos.
En Coffee Time, Luis Enrique Camejo evidencia ser un auténtico
cafetero, no solo degusta y disfruta su sabor sino que también
encuentra en él nuevos matices para la creación.

Poemas de María Elena Cruz Varela

Poemas de María Elena Cruz Varela

Nacida en Colón, Matanzas, en 1953, María Elena Cruz Varela es una de
las sobresalientes voces del campo de la poesía hecha por mujeres
cubanas entre las últimas dos décadas de la anterior centuria y lo que
va del presente siglo. Su nombre  está en un listado epocal de féminas
hacedoras de versos, entre las que pueden mencionarse Bertha Caluff,
Damaris Calderón, Margarita García Alonso, María Elena Hernández,
Odette Alonso, Sonia Díaz Corrales, Reina María Rodríguez, Rita Martín
y Teresa Melo.
Entre los libros de poesía publicados por María Elena Cruz Varela se
encuentran Mientras la espera el agua (1987), Afuera está lloviendo
(1989), El ángel agotado (1991) y Ballad of the blood! Balada de la
sangre ( 1995) en  edición bilingüe.
Esta destacada autora también ha incursionado en la narrativa y así ha
dado a conocer las novelas Juana de arco: el corazón del verdugo,
publicada en el 2003, y  La hija de Cuba, salida al mercado en el
2006. Debe señalarse que María Elena Cruz Varela ha recibido diversos
premios literarios, entre los que figuran  el Premio Nacional de
Poesía Julián del Casal,  el  Premio Mariano de Cavia de Prensa
Española en  1995 y el Premio de Novela Histórica “Alfonso X El Sabio”
por  su creación Juana de Arco: el corazón del verdugo.
Hoy en Miradas Desde Adentro se reproducen algunos poemas de esta
importante escritora (en la actualidad residente en Madrid, España),
prácticamente desconocida por la joven generación de amantes de la
poesía en Cuba.

El ángel caído

Mira David.
Cómo se encrespan los últimos corceles de la tarde.
Cómo se insubordinan.
Cómo aclaman triunfantes las voraces trompetas.
Pero ya no recuerdo cómo llegan las cosas a nombrarse.
Pero es que ya no sé.
Se me pudren de infamia las prendas de ir viviendo.
Y soy un ángel más.
Un ángel que se agota. En la corte agotada de los ángeles.
Mira David.
Cómo se agitan los corceles finales.
Cómo acuden al grito triunfal de la trompeta.
Anuncian que hay que huir. No importa a dónde.
No importa a qué país de miniaturas.
No importa a qué proyecto.
O espejismo. Yo sólo quiero huir.
Evadir los escombros del íntimo desastre.
Si pudiera negarles el don de la palabra.
Es que han mentido tanto.
Nos traicionaron tanto. La esperanza es tan frágil.
Es tan frágil la tierra prometida.
Los ángeles se exilian en bandadas.
Renuncian al instante de las revelaciones:
nos han mentido tanto.
Y soy un ángel roto dejándose rodar por las alcantarillas.
El agua inmunda es sólo
una verdad vaciada entre tanta mentira.
Migajas. Sólo nombro migajas. Es muy serio
cumplir treinta y siete años. Y ser un ángel roto.
Violento de llorar en la vigilia.

Plegaria contra el miedo

Volando está la voz. Su frágil marioneta
con hilos invisibles.
Finísimas agujas hilvanan dulcemente
en tenue claroscuro sobre el mantel del tiempo.
Del tiempo que nos deja. Que nos levanta en vilo.
Que a veces. Por azar. Nos multiplica.
Lenta. Muy lenta. Leve. Miro a mi alrededor.
Entono esta plegaria contra el miedo. Contra el miedo
del hombre que se arrastra. Silba. Vuelve a escupir.
Maldice. Vuelve a escupir. Alaba.
Se duele. Me lastima. Se dobla. Me desplaza.
Contra ti mi plegaria. Plegaria contra el miedo.
Mezcla de horror y júbilo. De fibra lacerada.
Contra mi lado oscuro. Contra las aguas mansas.
Contra ti. Contra todo. La voz.
La voz. La frágil marioneta.
La débil manecilla pendiente de la voz.
La voz sobre su eje.
Aquí dejo el renglón de mansedumbre.
Aquí será la voz. Lenta. Lenta aclama la voz.
Se torna rictus. Regresa a los nostálgicos colores.
Imploran los que fuimos tan muertos por el fuego
y volvemos llorando al ojo de agua.

La trampa

No obstante, sólo puedo alegar a mi favor
que a veces cedo.
Caigo en minúsculas trampas que nos arma la vida.
En trampas como jaulas para cazar gorriones.
Que algunos días. ¡Oh, días específicos!
Al abrir el balcón. Al asomarme y ver
con todos los sentidos.  Y oír con todos los sentidos.
Y oler con todos los sentidos. Soy un terco violín
en evidencia. A veces –excusa delirante-
la vida se me vira como un juego de cartas
mostrándome los triunfos.
Me enamora con labios nuevecitos.
Me apremia. Imprescindible. Un cuarto movimiento:
novena sinfonía de Ludwig van Beethoven.
Como una credencial. Un aquí está mi mano.
Mis millones de manos.
La piel se me estremece de piedad infinita:
El hombre mata. Muere. Miente. Roba. Claudica
de espaldas a esa música en un afán voraz de permanencia.
Confunde libertad con desplazarse.
El hombre duerme armado contra los otros hombres
y contra el hombrecillo
que habita los rincones más claros de su pecho.
A pesar de esa música. A pesar del balcón.
Del sol que estreno. A pesar de esa Oda feroz a la Alegría.
De la limpia mañana
que niega los despojos de la cena de ayer.
No obstante, digo. La vida hoy se presenta como un traje.
Y sé que es una trampa. Pero cedo. Y me dejo embriagar
y acepto cualquier tregua. Y soy una espiral.
Un balancín. Un coro. Porque sucede a veces
que al abrir el balcón. Al asomarme y ver.
Y oír. Y oler. Con todos los sentidos.
La vida me ha sacado bajaras de la manga.
No obstante, sólo puedo alegar a mi favor:
Es una trampa. Y me dejo caer.

Canción de amor para tiempos difíciles

Difícil escribir te quiero con locura.
Hasta la misma médula. ¿Qué será de mis manos
si les roban la magia sonora de tu cuerpo?
Difícil. Muy difícil un poema de amor en estos tiempos.
Resulta que tú estás. Feroz en tu evidencia.
Resulta que yo estoy. Contrahecha. Acechante.
Y resulta que estamos.
La ley de gravedad no nos perdona.
Difícil es decir te quiero en estos tiempos.
Te quiero con urgencia.
Quiero hacer un aparte. Sin dudas y sin trampas.
Para decir te quiero. Así. Sencillamente.
Y que tu amor me salva del aullido nocturno
cuando loba demente la fiebre me arrebata.
No quiero que me duela la falta de ternura.
Pero amor. Qué difícil escribir que te quiero.
Así. Entre tanto gris. Tanta corcova junta.
Cómo puedo aspirar la transparencia.
Retomar esta voz tan desgastada.
Esta costumbre antigua para decir te quiero.
Así. Sencillamente. Antiguamente. Digo.
Si todo es tan difícil. Si duele tanto todo.
Si un hombre. Y otro hombre. Y luego otro. Y otro.
Destrozan los espacios donde el amor se guarda.
Si no fuera difícil. Difícil y tremendo.
Si no fuera imposible olvidar esta rabia.
Mi reloj. Su tic- tac. La ruta hacia el cadalso.
Mi sentencia ridícula con esta cuerda falsa.
Si no fuera difícil. Difícil y tremendo.
Plasmaría  este verso con su cadencia cursi.
Si fuera así de simple escribir que te quiero.

Estamos contigo, Kamankola

Estamos contigo, Kamankola

El pasado viernes 13, a tono con las restricciones impuestas por el coronavirus,  El Caimán Barbudo convocó a un grupo de colaboradores de la publicación para presentar las más  recientes ediciones del tabloide aparecido en 1966 por iniciativa de esa figura fundamental de la cultura cubana que fue y es Jesús Díaz. Entre los participantes del encuentro estuvo Jorgito Kamankola, una figura harto interesante de lo que se ha definido como Música Cubana Alternativa.

Por razones que no vienen al caso comentar ahora, lo cierto es que el hip hop no vive en Cuba un buen momento y en mi opinión, son pocas las propuestas de verdadera calidad entre los compatriotas raperos y raperas que residen en el país. Uno de esos contados que sobresale entre nosotros es justamente Kamankola, aunque ya en la actualidad él es mucho más que un MC (Master of Ceremonies) pues ha ido transitando de manera paulatina a incorporar en su discurso otros géneros y estilos musicales.

Creo que uno de los primeros temas suyos que seriamente captó mi atención fue «La tira de la momia», primer corte de su disco Antes que lo prohíban y donde afirma:

«HUBO guerra y bomba atómica. 
Hubo un muerto y dos heridos. 
Hoy hay flor en mi retrato, 
y en los países sigue el lío. 
La bandera la quemaron 
y desterraron conocidos. 
Mucho llanto, 
mucha rabia, 
y por mis restos sigue el lío».

Aquella producción fonográfica independiente de Jorgito gozó de gran popularidad entre los seguidores de la escena de Música Cubana Alternativa, esa que se ha desarrollado al margen del esbozo de  industria musical cubana y de las instituciones oficiales del Estado.

Natural del Cerro y rapero desde siempre, Jorge Lian García Díaz (1985) es hijo de la cultura hip hop, del rock y también de la Canción Cubana Contemporánea. Como escribe Rogelio Ramos (un poeta y nagüe amigo) al referirse a este hombre que uno no sabe bien si definirlo como un rapero de la trova o un trovador que rapea: «Descuartiza el país, ponle tu savia, tu amor y reármalo. Pon todas esas palabras en la guitarra y desanda; eso parece hacer Jorgito Kamankola. Con ese nombre barrial, con esa facha de rasta en la mirilla este tipo desgarbado sorprende, atolondra, seduce verso a verso».

Un repaso por la biografía de Jorgito Kamankola deja saber que él inicia su carrera musical en el año 1999, cuando apenas era un adolescente. Por esa época, en barrios habaneros como Alamar y el Cerro, la fiebre por el rap registra altas temperaturas y jóvenes procedentes de tales zonas menos favorecidas optan por asumir dicha cultura para sus vidas. Es el caso de Jorgito, quien por la lejana fecha se vincula con varios grupos, como Sentencia o la orquesta K-fé Habano.

2007 representa un momento importante para su desarrollo, pues en dicho año comienza a trabajar con la agrupación Aceituna sin hueso, y con su eficiente desempeño como MC se abre un espacio como uno más en las actuaciones de la banda encabezada por la vocalista Miriela Moreno.

Ya para 2010 y nutrido de la experiencia que representó la interacción con Aceituna sin hueso, Jorgito opta por armar su proyecto personal y así nace Kamankola, en el que el discurso hiphopero se mezcla con otros géneros como blues, jazz, timba, rumba, trova…, con la idea de que siempre que se pueda todo ello esté respaldado por una banda en directo, un rasgo que ha de caracterizar su quehacer. A partir de entonces, su presencia será habitual en múltiples espacios de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

El primer trabajo de Kamankola que alcanza cierto grado de repercusión fue elCD Musas desechables, que en 2010 estuvo nominado en varias categorías de los premios otorgados por el programa televisivo Cuerda Viva. Por otra parte, su pieza denominada Víctima y culpable resultó laureada en la categoría de Mejor Tema Spoken Word en el Festival de Rap Puños arriba, correspondiente a la emisión de 2012.

Pudiera hablarse también acerca de que la obra de Jorgito Kamankola ha estado nominada a los premios Cubademo, otro importante certamen del pasado en la historia de la cultura hip hop en Cuba, o al Cubadisco, principal evento de la discografía nacional. No obstante, prefiero poner énfasis en lo hecho por él en su fonograma nombrado Antes que lo prohíban, quizá el primer disco de un músico cubano residente en el país que, a tono con los nuevos modelos de gestión cultural, se publicase gracias a lo que se conoce como crowdfunding, una novedosa forma de financiamiento a proyectos artísticos.

Al escuchar los 12 cortes de este álbum, se verifica lo acertado de una promoción que alude al trabajo de  Jorgito Kamankola en los siguientes términos: «Canciones que van del alma al alma y de la calle pa’la calle. La poesía que vive en cada gota de sangre de la vida…». Piezas como Sigo haciéndote el amor, Los centinelas me fusilan, La ponina, Molotera y cañona, Con la lengua afuera, Sangre o la que titula el CD, es decir, Antes que lo prohíban, son estupendos ejemplos del feliz matrimonio entre rap y Canción Cubana Contemporánea.

En el presente, Kamankola ya cuenta con otras producciones fonográficas, todas realizadas de forma independiente, pero a ellas no me referiré hoy sino las dejaré para comentarlas más adelante. Ahora, solo quiero agregar que como afirmase mi buen amigo Michel Hernández en el artículo Un músico en busca de la luz, publicado hace unos años en el periódico Granma a propósito del quehacer de Jorgito Kamankola: «En un mundo en el que el futuro es incierto, como dirían los Sex Pistols, hay músicos que deben salir de la noche del anonimato para mostrar que el arte es todavía una fuente de luz, de cambio y de compromiso…».

Poemas de Ian Rodríguez Pérez

Poemas de Ian Rodríguez Pérez

Aunque la biografía oficial asegura que Ian Rodríguez Pérez (1973) es natural de Las Tunas, en realidad eso es una afirmación relativa. Creo que lo justo sería decir que él es de Cuba, porque se la ha pasado cambiando de sitios en la geografía nacional.

Hubo un tiempo que lo encontramos viviendo en Isla de la Juventud, creo que fue por entonces que lo conocí. De repente, cuando menos uno se lo imaginaba, el hombre ya estaba afincado en Cienfuegos. Pero en fin, lo anterior poco o nada importa. Lo en verdad trascendente es que estamos hablando de un Poeta que ha sido  Premio en el concurso Waldo Medina por dos ocasiones , primero en 1994 y luego en 1996.

A ello hay que añadir que también ha sido galardonado con el Premio Abdala en 1995. Aunque parece que fue ayer, han pasado 23 años desde que allá por 1997 me encantó leer su cuaderno de poemas Velas en torno al corazón demente, publicado por  Reina del Mar Editores y las EdicionesÁncoras.

Para Miradas Desde Adentro es un placer reproducir algunos poemas de este cubano andarín por distintas localidades del territorio nacional.

INTRO

Hay una sombra que en soledad alimenta 
el ave desterrada 
con olores de horizontes 
—oníricos discursos— 
cómo ocultar que hay un nombre 
revelado en mis manos 
cómo evitar el país desnudo 
fuera del espejo 
quién llega a mis bordes 
quién descubre la cita 
sobre el viento del tiempo 
quién consigue alejar los desvelos 
del pájaro que emigra 
no intenten confundir 
nostalgias con inquietudes 
decir por dónde cabe apenas 
un salmo cansado: 
de nada sirve 
huir del viento en estos días 
al final 
todo intento de espera 
será auténtico naufragio.

YO VI CAER GORRIONES EN UN PARQUE DE NUEVA GERONA

Los vi posarse en las ramas menos austeras. 
Como si no supieran del vacío sus alas 
confundieron el sueño con la vigilia. 
Confundidos, los gorriones de Paco Mir 
cambiaron el viaje por la permanencia. 
Yo no pude evitarlo. 
Quise decirles que él seguramente reposaba en 
una de esas salas donde escribió Las hojas clínicas, pero 
se negaron a volar hasta la vida, no quisieron saber de 
la esperanza, del azul y sus degradaciones. 
La lluvia apenas me ayudó a mostrarles el mar. 
Al menos el mar pudo haber sido una suerte de 
asombro, pero los gorriones saben de la distancia. Ellos 
sabían cuán ajenas a la Isla son las aguas que hoy 
enturbian mis manos. 
Los vi cejar ante el imposible. 
Los vi devorar con lentitud cada migaja de la duda. 
Los vi burlarse del otoño con un gesto invernal 
que aún no descifro. Confieso que he ido perdiendo 
mis facultades de vidente: era el mes de abril y los 
gorriones danzaban en mis ojeras previniendo su muerte 
como preguntas que no provienen de la realidad, como 
respuestas decididas a permanecer. 
Yo asistí a ese terrible espectáculo de caer y no pude 
esgrimir un verso que jodiera a la muerte, tan sólo 
una línea donde no hablar de la inocencia.

25 DE JUNIO, 1994: LE DIABLE AU CORP

Llegar en la madrugada y que alguien te pregunte: 
«¿Y ese olor a mar, a sueños, a futuro…?» No hay 
lágrimas, pero intentas evocar la presencia de tu padre, 
agudos de la flauta, y que sea la madre de uno, tu 
Isla, la que grite: «¿Cómo no te llevará el Diablo con 
esa música?» 
Nadie sabe que de regreso a casa cruzaste los límites 
de la sombra. Encontraste un gato: lo acaricias, y el 
felino clava las uñas cerca de tu ojo izquierdo: hiere al 
cisne que llevas en el pecho, aterra al lobo que huye 
inesperadamente del azogue. 
¿Quién podría imaginar que invocas el instante de la 
despedida, que tu canto no es más que el elogio para 
los veleros en busca de otro rincón del sueño donde 
anclar el verde? 
«¡Que te lleve el Diablo con esa música!» 
Y es la furia del cisne lo que te incita. Y cedes lugar al 
lobo que te posee, recordando que tienes una luna y 
un bosque, un lago y un cielo donde imponer tu ley 
del ala y el colmillo, ley de la ausencia: claustro, éxodo 
interior. 
¿Cómo no reconocer tu estirpe, esa suerte de ser uno 
doblemente Isla en soledad?

Xiv

a Gastón Baquero 

Estos no son pre-textos para arrodillarme 
uno amanece si dice su verdad 
con el corazón helado al fuego 
—mentí 
pero siempre dije mi verdad 
me situé con el náufrago en mí 
y los vientos alisios en los ojos 
moldeando sombras huidizas 
ausentes del tiempo 
la realidad y la espera 
ah la espera 
he aquí un motivo para despedirse.

UNA MUJER DEFINE SU ESTATURA DE BOLSILLO

Una mujer llamada Soledad, 
como una puta cualquiera en el malecón, 
piensa en los turistas que beben coca cola 
de espaldas al mar. Nada les importa el azul, 
y Soledad esquiva el dolor de ver: 
unos niños se amarran los cordones y corren 
—indiferentes— 
tras la vieja pelota que un día no tendrán. 
Una mujer define su estatura de bolsillo. 
Se encoge hasta la ausencia 
como una moneda ya deteriorada que va de mano en mano. 
Anhela aparecer en un cartel así de espaldas 
—uno de esos 
carteles que a todo color anuncian la existencia, 
y donde la incertidumbre se burla de ellaputa 
en el malecón regalándose al mar 
como un viaje posible, 
como un nombre conocido. Al mar, 
esa inmensidad de horizonte sin veleros 
que le arranquen inquietudes.

Xi

falsos 
falsos han sido los juegos del exorcista 
falsamente temimos al horizonte 
al instante de la despedida 
—acaso NO sabíamos qué sucedía 
con el sabor del mar 
—acaso NO colgamos un amuleto a la ciudad 
—acaso NO somos hijos de la sombra 
—acaso NO confiamos en el ojo verde 
falsamente gritamos

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